Algunos retos de la Evaluación de Impacto Social en México

La Evaluación de Impacto Social  (EIS) es una cara social del desarrollo energético que ofrece la posibilidad de tener beneficios sociales casi inmediatos e idealmente duraderos en las Áreas de Influencia de desarrollos energéticos.

Su incorporación en la legislación probablemente obedeció a la tendencia de mejores prácticas internacionales más que a un verdadero interés o comprensión de los alcances por parte de quienes decidieron incluirla como un requisito independiente de las manifestaciones o evaluaciones ambientales. Estas prácticas internacionales están asociadas también a requisitos para obtener financiamiento y se reconoce que al mismo tiempo abonan a la certidumbre de inversionistas, particularmente extranjeros. Por las razones que haya sido, finalmente si reguló la Evaluación de Impacto Social y pasó casi desapercibido el potencial positivo que implica esta medida.

 

A más de dos años de la promulgación de la Ley de Hidrocarburos es difícil hacer un balance de sus implicaciones y efectos reales, algunos de los retos a considerar son:

 

  • No hay claridad en las Disposiciones Administrativas asociadas a este trámite.
  • Un documento de Disposiciones fue puesto a consulta en COFEMER desde en 2015. Desde distintos ámbitos se hicieron críticas o contribuciones al documento pero ante los ojos del público general no ha habido acciones subsecuentes. Extraoficialmente sabemos que SENER realizó foros con actores interesados para adecuar las disposiciones atendiendo a los comentarios o críticas manifestadas sobre el primero documento publicado en COFEMER. De esta manera surgió una nueva versión del documento que diferencia la profundidad del estudio dependiendo de las dimensiones o tipo de infraestructura en cuestión. Aproximadamente un año después de haberse generado estas adecuaciones, las Disposiciones siguen sin ser emitidas de forma oficial.  Se trabaja con versiones de borrador y no queda claro cuáles son las Disposiciones vigentes.
  • Personal de SENER se ve rebasado por carga de trabajo ocasionando retrasos en la dictaminación, se cree que hasta 68% de las solicitudes de evaluación[1] tienen retraso que repercute por tanto en la operación de proyectos.
  • La oferta de servicios y la calidad de las evaluaciones es muy variada.
  • Dado que no se cuenta con los lineamientos oficiales, y por la novedad del tema en nuestro país, han surgido todo tipo de servicios que se hacen pasar por Evaluaciones de Impacto Social. Desde consultores ambientales que consideran que el conocimiento ambiental es transferible en automático a las poblaciones humanas, hasta mercadólogos o los mismos desarrolladores que improvisan compilando recursos públicos como Wikipedia o cifras de INEGI sin acercarse a lo que lineamientos internacionales como la IAIA definen como una una Evaluación de Impacto Social.

 

  • La cobertura mediática es generalmente negativa.
  • Las mayores controversias se refieren a conflictos indígenas, en donde no se implementa en tiempo y forma la Consulta Previa Libre e Informada como lo dictan las leyes locales y tratados internacionales.
  • La prensa representa parcial y superficialmente los conflictos y no se cuenta con una voz oficial, o incluso privada, en medios o congresos internacionales que cuente historias de éxito de nuestro país.

 

  • Las EIS no son públicas por lo que como ciudadanos no podemos saber si el dictamen social es adecuado y si las medidas de mitigación o ampliación de efectos positivos son proporcionales, adecuadas o justas.

 

  • No queda claro el papel y alcances de la Secretaría de Energía sobre todo en la etapa de monitoreo. Al final, se dictaminan Planes de acción, comunicación o vinculación social que no sabemos si en realidad se ejecutan de acuerdo a lo plasmado en las Evaluaciones presentadas. Al ser de carácter confidencial, como sociedad no se puede dar seguimiento ni favorece la rendición de cuentas empresariales, ni siquiera los Actores Interesados o las comunidades directamente afectadas tienen acceso a los estudios presentados.

 

En conclusión, es necesario determinar en qué nivel deseamos quedarnos como gobierno, como inversionistas, como consultores y como sociedad: en el nivel superficial en el que la EIS constituye un engorroso trámite que implica recursos económicos adicionales y retrasos o en en el nivel de ir a fondo e integrarlo como una medida no solo útil sino necesaria para el desarrollo sustentable de las comunidades y del negocio mismo.

[1] http://www.americaeconomia.com/negocios-industrias/mexico-hay-demoras-en-el-68-de-las-solicitudes-de-evaluacion-de-impacto-de

Artículo extraído del sitio web de “oil and gasmagazine”: https://www.oilandgasmagazine.com.mx/2017/02/algunos-retos-la-evaluacion-impacto-social-en-mexico/#.WXnwZIVOLIU

 

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