El mayor inversor del mundo pide a las empresas que tengan un papel más social

Larry Fink, presidente de BlackRock, advierte de que los más ricos han cosechado “ingentes” beneficios, mientras que el resto hace frente a un “escaso” crecimiento salarial

Larry Fink es el inversor más poderoso del planeta. Como presidente y consejero delegado de BlackRock maneja activos valorados en 5,7 billones de dólares, aproximadamente cinco veces el tamaño de la economía española. Semejante musculatura financiera le permite algo impensable para el resto de los mortales: enmendar la plana a los directivos de las principales corporaciones del mundo. Todos los años Fink les envía una carta para decirles en qué deben mejorar. La misiva de este año, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, pide a las multinacional que, aparte de maximizar los beneficios para sus accionistas, desempeñen una labor social.

El dirigente de la mayor gestora de fondos del mundo explica que las expectativas de la población respecto a las empresas nunca han sido tan elevadas. “Percibimos cómo numerosos gobiernos se muestran incapaces de abordar determinados retos de cara al futuro: desde la jubilación y las infraestructuras a la automatización y el reciclaje profesional de los trabajadores. En consecuencia, la sociedad recurre cada vez más al sector privado y exige que las empresas den respuesta a unos retos sociales de mayor amplitud”. En este contexto Fink considera que, para prosperar a lo largo del tiempo, las compañías deberán no solo generar rentabilidad financiera, sino también demostrar cómo contribuyen de forma positiva a la sociedad. “Las empresas deben beneficiar a todas las partes interesadas, lo que incluye a los accionistas, a los empleados, a los clientes y a las comunidades en las que opera”.

“Percibimos como numerosos gobiernos se muestran incapaces de abordar determinados retos de cara al futuro”

El presidente de BlackRock también hace hincapié en la creciente desigualdad tras la Gran Recesión. La Bolsa está en máximos históricos en una amplia gama de sectores y países. En su opinión, esta bonanza financiera no ha servido para reducir las diferencias económicas entre la población, sino todo lo contrario. “Asistimos pues a una paradoja que constituye un contexto de elevadas rentabilidades y gran nerviosismo”. Fink señala que desde la crisis financiera, las personas más ricas “han cosechado ingentes beneficios”, mientras que un elevado número de personas en todo el mundo “tiene que hacer frente a una combinación de tipos reducidos, escaso crecimiento salarial y sistemas de pensiones inadecuados”.

Como consecuencia de esta dualidad en el reparto de la riqueza, el gestor destaca que son muchos los que carecen de la capacidad financiera, las herramientas o los recursos necesarios para ahorrar de forma efectiva. “Para millones de personas, la perspectiva de disfrutar de una jubilación segura se aleja a pasos agigantados, especialmente en el caso de los trabajadores con menor nivel educativo, cuya seguridad laboral resulta cada vez más endeble. Tengo la convicción de que estas tendencias suponen una de las fuentes principales del nerviosismo y de la polarización que observamos hoy en día en el mundo”, destaca.

Estrategia a largo plazo

El presidente de BlackRock también pide en su carta que se trabaje en un nuevo sistema de gobernanza empresarial basado en una mayor interacción entre las empresas y sus propietarios. “Ha llegado la hora de crear un nuevo modelo de participación de los accionistas, uno que refuerce e intensifique el diálogo entre los accionistas y las empresas que poseen”. Fink denuncia que las compañías han puesto un foco excesivo en los resultados trimestrales, pero también reconoce que los inversores han confiado toda su influencia a la junta anula. “Si pretendemos que dicha participación resulte enriquecedora y productiva, esta debe traducirse en un diálogo durante todo el año acerca de cómo incrementar el valor a largo plazo”.

“Para millones de personas, la perspectiva de disfrutar de una jubilación segura se aleja a pasos agigantados”

En su carta, el inversor insiste en uno de los mensajes que ha venido repitiendo en los últimos años: los directivos empresariales deben abandonar su tendencia al cortoplacismo.”Me gustaría reiterar nuestra petición de que los gestores comuniquen públicamente el enfoque estratégico de su empresa para generar valor a largo plazo y confirmen de forma explícita que esta política ha sido revisada por su consejo de administración”.

La enunciación de la estrategia a largo plazo, según Fink, resulta fundamental para entender las acciones y políticas de una corporación, su preparación para abordar los posibles retos y el contexto en el que se toman sus decisiones más inmediatas. “La estrategia de su empresa debe trazar un camino para generar rentabilidad financiera. Sin embargo, para mantener esa rentabilidad, también debe entender la repercusión social de su negocio, al igual que la medida en que las amplias tendencias estructurales -escaso crecimiento salarial, incremento de la automatización, cambio climático…- afectan a su potencial de crecimiento”.

Mayor implicación de los consejeros

Fink destaca que la implicación del consejo a la hora de desarrollar esta estrategia a largo plazo resulta esencial. En este sentido, pide a los administradores que se impliquen más con el plan de crecimiento de las compañías. “Los consejos se reúnen solo de forma periódica, pero su responsabilidad es constante. Los consejeros cuyo conocimiento se deriva únicamente de reuniones esporádicas no están cumpliendo con su responsabilidad para con los accionistas. Del mismo modo, los directivos que consideran a sus consejos un incordio se deslegitiman y socavan las perspectivas de crecimiento a largo plazo de la empresa”, denuncia.

La carta destaca la importancia de contar con un consejo de administración diversificado. Fink considera que los órganos de dirección cuyos miembros son de diferente sexo, procedencia, experiencia profesional y parecer cuentan, en consecuencia, con una mentalidad más abierta y diversa. “Tienen menos probabilidades de caer en la trampa del pensamiento único o de pasar por alto nuevas amenazas para el modelo de negocio de la empresa. Además, están mejor preparados para identificar oportunidades que fomenten el crecimiento a largo plazo”.

Fuente: Artículo extraído del sitio web El País: https://elpais.com/economia/2018/01/15/actualidad/1516030271_770595.html

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